Estoy chato y de mala leche. Son pequeñas tonterías que se han juntado para que mi estado de ánimo se vuelva agresivo y apático. No sé, siento que en estos últimos días, han pasado cosas con amigos y familia, unas serias y otras no tanto. El dramón es que a mí no me dura mucho la mala leche y se me olvidan a medias las hueás importantes y después, por cualquier nimiedad afloran otra vez y se vuelve un todo.
Ahora mismo, creo que me cuesta separar y por tanto actuar al respecto. Siento que se me recibe en códigos que no transmito; que no se demoran nada en juzgar, y se olvidan que soy yo y que sus impresiones son casi como de otra persona. No sé cuánto de responsabilidad tenga en ello, porque no quiero transformar esto en un culpar culpar y culpar sin ningún sentido. Lo que sí sé es que no se me quita la sensación odiosa de traición, de ganas de no pescar y rabia por no poder hacerlo. Me da pena asumir que soy un rencoroso también, que no me resulta fácil hacer borrón y bla y que no tengo la suficiente madurez para priorizar hasta en mis enojos.
Tenía pensado hacer un post con Harry Potter 6 y mi viaje a Linares, pero estoy muy picao y quizá lo deje para después. Hasta me da lata escribir esto, pero quiero que opere como desahogo. Resuena en mi cabeza un “jódanse” pero sé que normalmente cuando uno está enojado con mucha gente, es uno el que debe analizarse. Bla bla bla.
Se acaban las vacaciones y me da rabia y pena comenzar el segundo semestre con lata otra vez. Me largo ahora y cuando la danza sea más fluida, volveré a escribir.
viernes, 24 de julio de 2009
sábado, 11 de julio de 2009
Fin del primer semestre
acabó por fin el primer semestre y lo único que puedo hacer como respuesta es suspirar de alivio. Ha habido realmente de todo, pero no sé, he escuchado que a mucha gente le ha parecido un semestre durísimo en muchos aspectos y yo concuerdo plenamente.
La pega está, por lo que hay que agradecer, pero qué dispersa y complicada. Todos los días me digo que no es tanto lo que hago, pero puta que me cuesta mantener las cosas en orden, porque aún cuando llevo ya varios meses con mis queridos alumnos, no he logrado estabilizar completamente el barco y sigo temiendo que naufrague de un momento a otro. Naturalmente continúo, pero con el temor e inseguridades bien presentes. Mentiría si dijera que todo va regular ahí, porque he conocido gente estupenda con quien me encanta compartir, personas que aman lo que hacen y que todos los días, entre los dolores de cabeza que nos proporcionan nuestros “niños” la preparación de material y todas sus vidas, se hacen tiempo para pasar buenos ratos, para compartir las cosas y para hacer real el discurso de la institución a la que pertenecemos. Ellos no leen esto, pero a mí me hace ilusión pensar que pueden sentir mi cariño cada vez que nos encontramos.
Las otras pegas en la universidad son un placer extraño al que no me gustaría renunciar, porque pese a lo pequeñas que son, me hacen feliz también y los dolores de cabeza que me proporcionan, le dan sabor a la cosa los días en que no estoy en el colegio. No sé cuán parecido será el segundo semestre en ese particular, pero tengo esperanzas en nuevos proyectos, que espero puedan concretarse bien. Hay temores también, por lo que espero tener el valor necesario para afrontarlos.
Con respecto a lo familiar… creo que no hay mucho que hacer a ese respecto, así que bla… estamos y hay que puro avanzar, aunque a veces den puras ganas de mandar todo a lugares que no se verían bien escritos aquí.
Sobre lo emocional… mejor corramos un tupidísimo velo para que no se escapen ciertas cosas. Se ha remecido todo y está bien. Sólo queda esperar y no ser estúpido más tiempo del estrictamente transcurrido.
Nada, tampoco es que tenga muchas ilusiones en estas superanheladísimas vacaciones, pero bueh… algo se hará e ideas no faltan. Ojalá que el nuevo semestre sea bueno, porque quiero avanzar y esto de estar como pegao a ciertas cosas me angustia. Ya veremos en diciembre cuando haya que contrastar.
Saludos grandes y el ya tradicional abrazo, prueba de mi ego monumental y de lo irresistible que me creo, como dicen por ahí. Am, y esta canción me gusta mucho y no se me ocurre ninguna otra razón más que esa para ponerla aquí, aunque claro, podría ser una, que la escuchaba así como al pasar en el metro y no sabía de quien era, pero que no sé por qué nunca pedí que me leyeran el nombrecito en las pantallas. Napus, así como por casualidad y el buen oído de un amigo, la pude encontrar y ahí está.
http://www.youtube.com/watch?v=ow6osGF3RVc
La pega está, por lo que hay que agradecer, pero qué dispersa y complicada. Todos los días me digo que no es tanto lo que hago, pero puta que me cuesta mantener las cosas en orden, porque aún cuando llevo ya varios meses con mis queridos alumnos, no he logrado estabilizar completamente el barco y sigo temiendo que naufrague de un momento a otro. Naturalmente continúo, pero con el temor e inseguridades bien presentes. Mentiría si dijera que todo va regular ahí, porque he conocido gente estupenda con quien me encanta compartir, personas que aman lo que hacen y que todos los días, entre los dolores de cabeza que nos proporcionan nuestros “niños” la preparación de material y todas sus vidas, se hacen tiempo para pasar buenos ratos, para compartir las cosas y para hacer real el discurso de la institución a la que pertenecemos. Ellos no leen esto, pero a mí me hace ilusión pensar que pueden sentir mi cariño cada vez que nos encontramos.
Las otras pegas en la universidad son un placer extraño al que no me gustaría renunciar, porque pese a lo pequeñas que son, me hacen feliz también y los dolores de cabeza que me proporcionan, le dan sabor a la cosa los días en que no estoy en el colegio. No sé cuán parecido será el segundo semestre en ese particular, pero tengo esperanzas en nuevos proyectos, que espero puedan concretarse bien. Hay temores también, por lo que espero tener el valor necesario para afrontarlos.
Con respecto a lo familiar… creo que no hay mucho que hacer a ese respecto, así que bla… estamos y hay que puro avanzar, aunque a veces den puras ganas de mandar todo a lugares que no se verían bien escritos aquí.
Sobre lo emocional… mejor corramos un tupidísimo velo para que no se escapen ciertas cosas. Se ha remecido todo y está bien. Sólo queda esperar y no ser estúpido más tiempo del estrictamente transcurrido.
Nada, tampoco es que tenga muchas ilusiones en estas superanheladísimas vacaciones, pero bueh… algo se hará e ideas no faltan. Ojalá que el nuevo semestre sea bueno, porque quiero avanzar y esto de estar como pegao a ciertas cosas me angustia. Ya veremos en diciembre cuando haya que contrastar.
Saludos grandes y el ya tradicional abrazo, prueba de mi ego monumental y de lo irresistible que me creo, como dicen por ahí. Am, y esta canción me gusta mucho y no se me ocurre ninguna otra razón más que esa para ponerla aquí, aunque claro, podría ser una, que la escuchaba así como al pasar en el metro y no sabía de quien era, pero que no sé por qué nunca pedí que me leyeran el nombrecito en las pantallas. Napus, así como por casualidad y el buen oído de un amigo, la pude encontrar y ahí está.
http://www.youtube.com/watch?v=ow6osGF3RVc
sábado, 4 de julio de 2009
una película y un final
Lo rico de estos días un poco fríos, es que mi cuerpo se pone exigente y tengo que quedarme más horas acostado, con mucho calorcito e ideas para pasar el tiempo. Esta mañana, gracias a la buena onda de un amigo, pude ver una película que hace rato me tenía curioso. Se trata de “La niebla” o “the Mist” basada en un cuento homónimo de Stephen King. Es una película bastante nueva, para los parámetros de desfase con que yo las veo.
Normalmente, habría elegido para ello la noche y un grupo de amigos, pero la verdad es que con suerte he podido quedarme lo justo para leer y conversar un poco en la noche, porque no doy mucho por estos días; con respecto a los amigos, no sé si a ellos les habría gustado una película como esa.
Es una historia bien apocalíptica, con todos los elementos típicos del género, pero con el sello inconfundible del rey, porque el terror plausible de las horrendas criaturas que merodean y atacan a las personas, comulga perfectamente con el claustrofóbico ambiente en el supermercado, con las personalidades desbordadas de los personajes y el incesante parloteo profético-fanático de uno de ellos , elemento que contribuye mucho a aumentar la sensación de intranquilidad. Con todo, es el final lo que más golpea, porque al margen de que se aleje un poco del libro mismo, logra dar el efecto final a la película y al menos en mi lectura personal, fue el golpe de gracia que me dejó la actual sensación de angustia.
A mí el cuento me gustó mucho y su final esperanzador me había sabido bien en el momento que lo leí. Sin embargo, justifico plenamente la variación de la película, así como todos los cambios que se le hicieron. Una buena adaptación a mi juicio, con una música muy acorde y con los detalles justos.
Sin embargo, han pasado más cosas y quizá una de las más importantes es que hemos dado término oficial al taller de Braille, instancia de la que ya he hablado en este espacio. Fue una bonita sesión final, mejor de lo que yo mismo esperaba, a decir verdad, y es que este semestre ha sido menos sencillo que otros realizar el taller, básicamente, porque hemos estado algo agobiados con pegas y no hemos tenido todo el tiempo necesario. Con todo, hay muchas cosas positivas que rescatar, como la excelente disposición que mostraron los alumnos, el trabajo siempre comprometido y cariñoso del equipo y, obviamente, los miembros nuevos que se incorporarán a él. Creo que a nivel de inclusión, hicimos lo que pudimos; obviamente, nos habría gustado ser más hábiles, pero también para nosotros esto es un aprendizaje cada vez y ésta experiencia de taller , aún más. Nos quedamos con un sabor agradable, de fuerza, ganas de trabajar más y casi casi de misión cumplida.
Hay harto que mejorar, pero mucho también por lo que alegrarse. Mil gracias a los que lo hicieron posible e invitados están desde hoy para el próximo. OK, eso de momento, un abrazo grande a los que leen esto y nos estamos viendo.
Normalmente, habría elegido para ello la noche y un grupo de amigos, pero la verdad es que con suerte he podido quedarme lo justo para leer y conversar un poco en la noche, porque no doy mucho por estos días; con respecto a los amigos, no sé si a ellos les habría gustado una película como esa.
Es una historia bien apocalíptica, con todos los elementos típicos del género, pero con el sello inconfundible del rey, porque el terror plausible de las horrendas criaturas que merodean y atacan a las personas, comulga perfectamente con el claustrofóbico ambiente en el supermercado, con las personalidades desbordadas de los personajes y el incesante parloteo profético-fanático de uno de ellos , elemento que contribuye mucho a aumentar la sensación de intranquilidad. Con todo, es el final lo que más golpea, porque al margen de que se aleje un poco del libro mismo, logra dar el efecto final a la película y al menos en mi lectura personal, fue el golpe de gracia que me dejó la actual sensación de angustia.
A mí el cuento me gustó mucho y su final esperanzador me había sabido bien en el momento que lo leí. Sin embargo, justifico plenamente la variación de la película, así como todos los cambios que se le hicieron. Una buena adaptación a mi juicio, con una música muy acorde y con los detalles justos.
Sin embargo, han pasado más cosas y quizá una de las más importantes es que hemos dado término oficial al taller de Braille, instancia de la que ya he hablado en este espacio. Fue una bonita sesión final, mejor de lo que yo mismo esperaba, a decir verdad, y es que este semestre ha sido menos sencillo que otros realizar el taller, básicamente, porque hemos estado algo agobiados con pegas y no hemos tenido todo el tiempo necesario. Con todo, hay muchas cosas positivas que rescatar, como la excelente disposición que mostraron los alumnos, el trabajo siempre comprometido y cariñoso del equipo y, obviamente, los miembros nuevos que se incorporarán a él. Creo que a nivel de inclusión, hicimos lo que pudimos; obviamente, nos habría gustado ser más hábiles, pero también para nosotros esto es un aprendizaje cada vez y ésta experiencia de taller , aún más. Nos quedamos con un sabor agradable, de fuerza, ganas de trabajar más y casi casi de misión cumplida.
Hay harto que mejorar, pero mucho también por lo que alegrarse. Mil gracias a los que lo hicieron posible e invitados están desde hoy para el próximo. OK, eso de momento, un abrazo grande a los que leen esto y nos estamos viendo.
miércoles, 1 de julio de 2009
¿Porcino?
“Era el tercer recinto, el de la lluvia eterna, maldecida, fría y densa:
de regla y calidad no cambia nunca. Grueso granizo, y agua sucia y nieve descienden por el aire tenebroso; hiede la tierra cuando esto recibe.
Cerbero, fiera monstruosa y cruel, caninamente ladra con tres fauces sobre la gente que aquí es sumergida.
Rojos los ojos, la barba unta y negra, y ancho su vientre, y uñosas sus manos:
clava a las almas, desgarra y desuella.
Los hace aullar la lluvia como a perros, de un lado hacen al otro su refugio, los míseros profanos se revuelven. (…)
Íbamos sobre sombras que atería la densa lluvia, poniendo las plantas en sus fantasmas que parecen cuerpos
En el suelo yacían todas ellas, salvo una que se alzó a sentarse al punto que pudo vernos pasar por delante.
«Oh tú que a estos infiernos te han traído me dijo reconóceme si puedes:
tú fuiste, antes que yo deshecho, hecho.»
«La angustia que tú sientes yo le dije¬-
tal vez te haya sacado de mi mente, y así creo que no te he visto nunca. Dime quién eres pues que en tan penoso lugar te han puesto, y a tan grandes males, que si hay más grandes no serán tan tristes.-
Y él a mí «Tu ciudad, que tan repleta
de envidia está que ya rebosa el saco, en sí me tuvo en la vida serena.
Los ciudadanos Ciacco me llamasteis;
por la dañosa culpa de la gula, como estás viendo, en la lluvia me arrastro.
Mas yo, alma triste, no me encuentro sola, que éstas se hallan en pena semejante por semejante culpa», y más no dijo.” (Dante Alighieri: La divina comedia. Infierno, Canto VI).
Sólo una vez, cuando niño, estuve tan complicado del estómago como por estos días, pero al igual que entonces, me lo tuve bien merecido. No hay ninguna justificación para la “chanchada” brutal de este fin de semana y lo más terrible, es que en ambas circunstancias, me advirtieron. Vamos, pero ¡es que me encanta comer! No me alcanza a elevar, como a un amigo, pero me encantan las cosas ricas y poco sanas. Debería recordar con más frecuencia lo que les espera a los golosos en el infierno de Dante. No sé como el poderoso influjo que ese libro ejerce sobre mí no me alertó a tiempo.
La molestia fue tal, que tuve que suspender mis actividades, porque entre arcadas con buenos resultados y malestar general, era bien poco seguro asistir a dar clases. Era un poco ridículo decirle a todo el mundo que era la guata… que no fueran a creer que era la porcina… que me recuperaría pronto.
Sin embargo, puedo agradecer el tiempo que se me dio para pensar, para detenerme un rato en esta carrera de fin de semestre y darle una vuelta a algunas estupideces que continúo haciendo aunque me dañan. Descansé y creo estar listo para el último empujón de este semestre, que del otro, aún no quiero ver absolutamente nada.
Intento darle también a la escritura de aquel texto loco, pero se me resiste bastante y tampoco la sopa de pollo y el pollo magro sin nada hacen milagros ¿No? Ok, me despido de momento, que ya escribiré para contar cosas mejores, espero.
de regla y calidad no cambia nunca. Grueso granizo, y agua sucia y nieve descienden por el aire tenebroso; hiede la tierra cuando esto recibe.
Cerbero, fiera monstruosa y cruel, caninamente ladra con tres fauces sobre la gente que aquí es sumergida.
Rojos los ojos, la barba unta y negra, y ancho su vientre, y uñosas sus manos:
clava a las almas, desgarra y desuella.
Los hace aullar la lluvia como a perros, de un lado hacen al otro su refugio, los míseros profanos se revuelven. (…)
Íbamos sobre sombras que atería la densa lluvia, poniendo las plantas en sus fantasmas que parecen cuerpos
En el suelo yacían todas ellas, salvo una que se alzó a sentarse al punto que pudo vernos pasar por delante.
«Oh tú que a estos infiernos te han traído me dijo reconóceme si puedes:
tú fuiste, antes que yo deshecho, hecho.»
«La angustia que tú sientes yo le dije¬-
tal vez te haya sacado de mi mente, y así creo que no te he visto nunca. Dime quién eres pues que en tan penoso lugar te han puesto, y a tan grandes males, que si hay más grandes no serán tan tristes.-
Y él a mí «Tu ciudad, que tan repleta
de envidia está que ya rebosa el saco, en sí me tuvo en la vida serena.
Los ciudadanos Ciacco me llamasteis;
por la dañosa culpa de la gula, como estás viendo, en la lluvia me arrastro.
Mas yo, alma triste, no me encuentro sola, que éstas se hallan en pena semejante por semejante culpa», y más no dijo.” (Dante Alighieri: La divina comedia. Infierno, Canto VI).
Sólo una vez, cuando niño, estuve tan complicado del estómago como por estos días, pero al igual que entonces, me lo tuve bien merecido. No hay ninguna justificación para la “chanchada” brutal de este fin de semana y lo más terrible, es que en ambas circunstancias, me advirtieron. Vamos, pero ¡es que me encanta comer! No me alcanza a elevar, como a un amigo, pero me encantan las cosas ricas y poco sanas. Debería recordar con más frecuencia lo que les espera a los golosos en el infierno de Dante. No sé como el poderoso influjo que ese libro ejerce sobre mí no me alertó a tiempo.
La molestia fue tal, que tuve que suspender mis actividades, porque entre arcadas con buenos resultados y malestar general, era bien poco seguro asistir a dar clases. Era un poco ridículo decirle a todo el mundo que era la guata… que no fueran a creer que era la porcina… que me recuperaría pronto.
Sin embargo, puedo agradecer el tiempo que se me dio para pensar, para detenerme un rato en esta carrera de fin de semestre y darle una vuelta a algunas estupideces que continúo haciendo aunque me dañan. Descansé y creo estar listo para el último empujón de este semestre, que del otro, aún no quiero ver absolutamente nada.
Intento darle también a la escritura de aquel texto loco, pero se me resiste bastante y tampoco la sopa de pollo y el pollo magro sin nada hacen milagros ¿No? Ok, me despido de momento, que ya escribiré para contar cosas mejores, espero.
sábado, 27 de junio de 2009
Hierbas varias
Hoy, quizá por el frío, me siento más inclinado al amor y esas cosas melosas que tanto despreciamos en apariencia, pero que tanto nos regocija recibir también. Por eso, vaya esta canción que me deja sin palabras, igual que a varios amigos.
http://www.youtube.com/watch?v=b3Uw6ORXSmo
Han sido días raros, en que se hace sentir un cansancio corporal bien incómodo, cristalizado finalmente, en que todo el rato ando quejándome, gruñendo y mañoseando. Mis colegas escuchan con paciencia e intentan animarme, pero, vamos, es que esto de la compasión por uno mismo es taaan estimulante…. La cosa es que incluso mi cuerpo me pide más sueño, cuestión que no sucedía desde mis tiempos de universidad y el frío tampoco ayuda.
Me carga estar así, pero, como siempre, confío en que pase para vivir tranquilo las cosas buenas que tengo. Sí, porque, también como siempre, todo el rato estoy diciéndome que me quejo de lleno, que tengo mejor suerte y bla bla bla, pero quiero creérmelo y disfrutar. Quizá por eso me enojé tanto cuando me hicieron notar lo acompañado que estoy, porque tal vez sea cierto y no lo estoy disfrutando por priorizar mal.
Pasando a otra cosa, estoy bien esperanzado, porque se vienen las presentaciones de coro y ya quiero sentir la adrenalina que produce compartir el trabajo de algún tiempo con la gente. Nos hemos esforzado harto para que las cosas salgan bien, así que pronto estaré contándoles donde será e invitándolos para que nos vayan a escuchar.
Por último, por supuesto, comentar (como ya es costumbre) que estoy ultra ansioso por que llegue pronto el estreno de Harry Potter 6, pues aún cuando han dicho lo peor de la peli, siempre es un rito casi ir a verla con mis amigos
Bueno, me largo, porque no hay más que contar por ahora. Un abrazo grande para todos y nos vemos a la otra.
http://www.youtube.com/watch?v=b3Uw6ORXSmo
Han sido días raros, en que se hace sentir un cansancio corporal bien incómodo, cristalizado finalmente, en que todo el rato ando quejándome, gruñendo y mañoseando. Mis colegas escuchan con paciencia e intentan animarme, pero, vamos, es que esto de la compasión por uno mismo es taaan estimulante…. La cosa es que incluso mi cuerpo me pide más sueño, cuestión que no sucedía desde mis tiempos de universidad y el frío tampoco ayuda.
Me carga estar así, pero, como siempre, confío en que pase para vivir tranquilo las cosas buenas que tengo. Sí, porque, también como siempre, todo el rato estoy diciéndome que me quejo de lleno, que tengo mejor suerte y bla bla bla, pero quiero creérmelo y disfrutar. Quizá por eso me enojé tanto cuando me hicieron notar lo acompañado que estoy, porque tal vez sea cierto y no lo estoy disfrutando por priorizar mal.
Pasando a otra cosa, estoy bien esperanzado, porque se vienen las presentaciones de coro y ya quiero sentir la adrenalina que produce compartir el trabajo de algún tiempo con la gente. Nos hemos esforzado harto para que las cosas salgan bien, así que pronto estaré contándoles donde será e invitándolos para que nos vayan a escuchar.
Por último, por supuesto, comentar (como ya es costumbre) que estoy ultra ansioso por que llegue pronto el estreno de Harry Potter 6, pues aún cuando han dicho lo peor de la peli, siempre es un rito casi ir a verla con mis amigos
Bueno, me largo, porque no hay más que contar por ahora. Un abrazo grande para todos y nos vemos a la otra.
martes, 9 de junio de 2009
¿Las vueltas son las que dejan?
ay tanto de lo que podría escribir y he intentado ya varios inicios de post, para definir qué contaría. No sé, lo más reciente es que hoy se me ocurrió, casi como alternativa masoquista a mi melancolía recurrente, visitar mi antigua facultad, reducto actual de una amiga.
Pasear por esos pasillos del brazo de la lolita me produjo más nostalgia, porque fue imposible no pensar en los cuatro años que constituyeron mi preparación de Licenciado. ¡Qué forma de cambiar las cosas desde esa ahora lejana realidad hasta hoy! Tantas esperanzas, tanto aprender, tanto leer y tanto amor también. Hoy parece que queda tan poco de eso, que sólo resulta entrete recoger los recuerdos divertidos y mantenerlos por ahí, casi como las flores secas que algunas personas usan para adornar las casas.
Sí, fue una época linda, de la que no me voy a arrepentir jamás, porque al margen de lo que ha sobrevenido después, que tampoco es malo del todo, me dejó buenas gentes y bastante literatura en la cabeza; muchas cervezas, quequitos y reuniones clandestinas a media tarde en las que se hacía de todo menos estudiar, se agolpaban en mi cabeza, mientras intentaba no angustiarme por el invariable acento de superioridad de los estudiantes de por allí.
La cuestión es que el tiempo pasa y las mil cosas en las que estoy metido me presionan para dejar los recuerdos. Ando perseguido y casi sugestionado con el cuento de la Influenza humana (o gripe porcina, o influenza AH1N1), porque resulté ser mucho más miedica de lo que pensaba. Por otra parte, leo a Manuel Puig y su polifonía me tiene un poco medio loco del coco. El libro me encanta, pero quisiera estar más libre para disfrutarlo.
Por último, siento que tengo una deuda con el Taller de Braille, porque no he contado lo último que nos sucedió allí. Una de las chicas estrellas del Team Braille ha replicado el modelo del curso en una Ocupa y tuvo la estupenda idea de llevar a algunos de los muchachos a compartir con nosotros. Fue una experiencia interesante, en la que otra vez nuestro discurso de inclusión se puso a prueba. Fue muy grato conocerlos y recibir de ellos su “cosmovisión cultural” que trasciende los prejuicios y supera las diferencias. Quedamos muy contentos y con ganas de repetir la junta, quizá esta vez en su espacio.
De momento, es todo por ahora, porque muero de sueño y me disperso de forma irremediable. Un abrazo bien grande para todos y ¡nos vemos a la otra!
Pasear por esos pasillos del brazo de la lolita me produjo más nostalgia, porque fue imposible no pensar en los cuatro años que constituyeron mi preparación de Licenciado. ¡Qué forma de cambiar las cosas desde esa ahora lejana realidad hasta hoy! Tantas esperanzas, tanto aprender, tanto leer y tanto amor también. Hoy parece que queda tan poco de eso, que sólo resulta entrete recoger los recuerdos divertidos y mantenerlos por ahí, casi como las flores secas que algunas personas usan para adornar las casas.
Sí, fue una época linda, de la que no me voy a arrepentir jamás, porque al margen de lo que ha sobrevenido después, que tampoco es malo del todo, me dejó buenas gentes y bastante literatura en la cabeza; muchas cervezas, quequitos y reuniones clandestinas a media tarde en las que se hacía de todo menos estudiar, se agolpaban en mi cabeza, mientras intentaba no angustiarme por el invariable acento de superioridad de los estudiantes de por allí.
La cuestión es que el tiempo pasa y las mil cosas en las que estoy metido me presionan para dejar los recuerdos. Ando perseguido y casi sugestionado con el cuento de la Influenza humana (o gripe porcina, o influenza AH1N1), porque resulté ser mucho más miedica de lo que pensaba. Por otra parte, leo a Manuel Puig y su polifonía me tiene un poco medio loco del coco. El libro me encanta, pero quisiera estar más libre para disfrutarlo.
Por último, siento que tengo una deuda con el Taller de Braille, porque no he contado lo último que nos sucedió allí. Una de las chicas estrellas del Team Braille ha replicado el modelo del curso en una Ocupa y tuvo la estupenda idea de llevar a algunos de los muchachos a compartir con nosotros. Fue una experiencia interesante, en la que otra vez nuestro discurso de inclusión se puso a prueba. Fue muy grato conocerlos y recibir de ellos su “cosmovisión cultural” que trasciende los prejuicios y supera las diferencias. Quedamos muy contentos y con ganas de repetir la junta, quizá esta vez en su espacio.
De momento, es todo por ahora, porque muero de sueño y me disperso de forma irremediable. Un abrazo bien grande para todos y ¡nos vemos a la otra!
sábado, 30 de mayo de 2009
Pendiendo de un y “si”
Esto de despertarse a la mitad de la noche y escuchar la lluvia es algo curioso, que para mí tiene múltiples sentidos. Despierta la melancolía típica por recuerdos añejos, la generalmente discursiva compasión que esgrimimos como sociedad por los indigentes, gratitud por el calorcito de las sábanas y un ánimo bien proclive a los post nostálgicos.
Esta vez, me retrotraje a una conversación con una lolita encantadora del Piane, sobre las personalidades. Entre dimes y diretes que abordaron la insatisfacción del histérico, su compatibilidad con el obsesivo y otras cosas que ya no recuerdo, acabó por decirme que mi personalidad era narcisista y con alguno que otro rasgo obsesivo. Bien pues, dije yo, tratando de ordenar el remolino de cosas que se me vinieron a la cabeza, casi todas ligadas a mis esfuerzos fútiles por volver positivo lo que no es, por intentar soldar lo roto, por estar siempre tratando de encontrar una razón (muchas veces forzada) para mantener quietas las aguas de mis relaciones. Y es que ayer, mientras caminaba con una amiga, tratando de que no me dominara la angustia por mi imposibilidad de controlar la debacle que se cierne sobre mi grupo más cercano, me sentí así, bien capaz de decir cosas como “Intento hacer secantes las paralelas, o estoy impidiendo que el río fluya”.
Es inmensamente ridículo y carente de interés entrar en más detalles, pero sí es preciso indagar en el por qué. Siempre digo que las cosas tienen su tiempo, que no es sano prolongar ni forzar nada y bla bla bla, pero no puedo aplicarlo y me agoto y duelo de mi falta de caridad y amor hacia mi mismo. Me siento como en un viejo matrimonio, dispuesto a seguir adelante, dispuesto a intentar entender que el hecho que no seamos como quiero que seamos, no constituye razón suficiente para hacerme a un lado, pero al mismo tiempo, me duele cada cosa que es distinta, cada pequeña ruindad que nos hacemos en forma consciente o inconsciente.
Hablo de calibrar lo malo y decidir honestamente si al considerarlo, aún quiero seguir allí, pero aún cuando yo tengo tomada la decisión hace años, me encuentro con que es un esfuerzo que realizo casi enteramente solo. Aaaahh, pero es que quizá caiga yo también en las declaraciones de “Hay que seguir, intentarlo cada vez” porque si pa algo somos buenos, es pa declarar todo el tiempo cosas que luego se diluyen tan rápido como nuestras intenciones. Ayer otra lolita decía que hay gentes que son para determinados tiempos y que así como cambiamos, cambian también las gentes con quienes compartimos los momentos. No sé, no creo en eso, o no quiero creer en eso. Estoy pegao y vamos, qué pegao. Admito que quiero un cambio, pero admito también que soy un cobarde y me da susto que llegue. Admito también mi necesidad obsesiva y finalmente, admito también mi cansancio.
En fin, queridos lectores, éste ha sido uno de los post más crípticos, deprimentes y rancios que he hecho, pero bueh… es lo que tenemos. Abrazos para todos. Cuídense harto, porque “son tiempos inciertos” uuu
Esta vez, me retrotraje a una conversación con una lolita encantadora del Piane, sobre las personalidades. Entre dimes y diretes que abordaron la insatisfacción del histérico, su compatibilidad con el obsesivo y otras cosas que ya no recuerdo, acabó por decirme que mi personalidad era narcisista y con alguno que otro rasgo obsesivo. Bien pues, dije yo, tratando de ordenar el remolino de cosas que se me vinieron a la cabeza, casi todas ligadas a mis esfuerzos fútiles por volver positivo lo que no es, por intentar soldar lo roto, por estar siempre tratando de encontrar una razón (muchas veces forzada) para mantener quietas las aguas de mis relaciones. Y es que ayer, mientras caminaba con una amiga, tratando de que no me dominara la angustia por mi imposibilidad de controlar la debacle que se cierne sobre mi grupo más cercano, me sentí así, bien capaz de decir cosas como “Intento hacer secantes las paralelas, o estoy impidiendo que el río fluya”.
Es inmensamente ridículo y carente de interés entrar en más detalles, pero sí es preciso indagar en el por qué. Siempre digo que las cosas tienen su tiempo, que no es sano prolongar ni forzar nada y bla bla bla, pero no puedo aplicarlo y me agoto y duelo de mi falta de caridad y amor hacia mi mismo. Me siento como en un viejo matrimonio, dispuesto a seguir adelante, dispuesto a intentar entender que el hecho que no seamos como quiero que seamos, no constituye razón suficiente para hacerme a un lado, pero al mismo tiempo, me duele cada cosa que es distinta, cada pequeña ruindad que nos hacemos en forma consciente o inconsciente.
Hablo de calibrar lo malo y decidir honestamente si al considerarlo, aún quiero seguir allí, pero aún cuando yo tengo tomada la decisión hace años, me encuentro con que es un esfuerzo que realizo casi enteramente solo. Aaaahh, pero es que quizá caiga yo también en las declaraciones de “Hay que seguir, intentarlo cada vez” porque si pa algo somos buenos, es pa declarar todo el tiempo cosas que luego se diluyen tan rápido como nuestras intenciones. Ayer otra lolita decía que hay gentes que son para determinados tiempos y que así como cambiamos, cambian también las gentes con quienes compartimos los momentos. No sé, no creo en eso, o no quiero creer en eso. Estoy pegao y vamos, qué pegao. Admito que quiero un cambio, pero admito también que soy un cobarde y me da susto que llegue. Admito también mi necesidad obsesiva y finalmente, admito también mi cansancio.
En fin, queridos lectores, éste ha sido uno de los post más crípticos, deprimentes y rancios que he hecho, pero bueh… es lo que tenemos. Abrazos para todos. Cuídense harto, porque “son tiempos inciertos” uuu
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