“Soñó con figuras negras que se deslizaban de un sitio a otro, esquivando la luz, para reunirse bajo la luna. Figuritas negras con ojitos rojos y afilados dientes amarillos.
Figuritas que empezaban a cantar:
Somos pequeñas pero somos muchas,
somos muchas y somos pequeñas,
estábamos aquí antes de que llegaras,
seguiremos aquí cuando te caigas.” (Neil Gaiman Coraline)
Estoy acostado, sin nada que hacer, disfrutando de una mañana, como hace mucho tiempo no hacía. Digamos que calculé mal y lo que pensé sería una mañana familiar, resultó un comienzo de semana para leer y flojear, rico hasta el hartazgo.
Quise escribir, porque acabo de terminar un libro tremendamente inquietante y quería comentarlo con ustedes.
Ayer, en una típica conversa por Msn, un primo me habló de “Coraline”. Quedamos de ver su correspondiente adaptación juntos y el asuntito se cerró para mí. No obstante, cuando vi salir esta mañana a mis padres, y comprendí que sería una mañana de soledad, decidí que bien valía la pena adelantarme un poco a la reunión con mi primo y leer por mi cuenta el librito. Es una novela corta de Neil Gaiman y èsta es su contratapa:
Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta
está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, la niña se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya
que resulta escalofriante.
La solapa sugiere un libro de literatura infantil o quizá con algo de esfuerzo, juvenil. No obstante, es eso, y mucho más que eso.
Como lectores, nos dejamos guiar por el archi conocido inicio de libro infantil clásico, centrado en la figura de un chiquillo o chiquilla más despierto de lo habitual, al que trasladan a un lugar nuevo, que seguramente más de alguna sorpresa va a traer. Este lugar común, dialoga perfectamente con otro (el de los padres despreocupados), para introducirnos en una atmósfera nada desconocida, y casi es posible percibir la sonrisilla socarrona de Gaiman cuando termina de colocar las piezas, con otro típico recurso, a saber, la habitación cerrada y medio prohibida.
No obstante, se trata de Neil Gaiman y este comienzo nada novedoso está flanqueado a ratos por inquietantes alusiones a las ratas y de las ratas, sobre peligros raros, que parecen dibujar la auténtica pesadilla que se tomará la vida de la típica protagonista y heroína, gracia del libro, a mi juicio.
Como sabríamos que sucedería, Coraline traspasa el umbral que le estaba vedado e ingresa en un submundo, bien distinto de Narnia o Fantasía, y más bien semejante a lo que muestra El laberinto del Fauno o incluso Alicia en el país de las maravillas.
Naturalmente, aquí deberá enfrentar enemigos, cristalizados en una mujer horrible, artífice del absurdo mundo en que está inmersa, ladrona de almas, secuestradora de padres, capaz de manejar cadáveres, retorcer, y deformar lo creado. Contará con la ayuda de un gato malas pulgas (intertextualidad clarísima) y unos niños que habían caído como ella, tiempo atrás.
Me encanta la capacidad que derrocha este autor para transformar el típico argumento de cuento de hadas en una inquietante lucha entre el bien y el mal, con gusto a cuento de terror. Dios, pero es que las criaturas horrorosas, la angustia, e incluso la ternura que a ratos se deja ver entre algunos personajes, denota la maestría que exige un buen libro. Completamente recomendable, obviamente para niños, pero quizá incluso para más grandes también.
Lo curioso del asunto es que tras cerrar el archivo del libro (es una lástima que suene tan poco romántico) me quedó la sensación de horror que sólo puede ser curada leyendo más horror. Tomé por tanto el famoso libro de Joe Hill “fantasmas” en su traducción al español y… oohh intertextualidad… ¡el primer cuento traía intertextualidad con Coraline! Es una mención nada, pero me hizo sonreír y pensar en lo entrete que es divagar entre conceptos locos como sincronicidad e intertextualidad.
Esop. De momento, es todo. Un abrazo tremendo y ¡nos vemos a la otra!
lunes, 7 de diciembre de 2009
viernes, 27 de noviembre de 2009
Procesos finitos
Ha sido una semana un poco horrible, básicamente, porque se echó a perder mi computador, se me juntaron mil cosas de pega y porque mi propio sentido del humor y la tranquilidad se ha ido a buena parte. Obviamente, la cosa de Albus Tomás no es importante por si misma, pues son sus implicancias las que lo terminan por joder todo. Viene la dependencia absoluta para hacer cosas re simples, la molestia completa, porque se desordenan los tiempos y la típica culpa estúpida que baja por no poder respaldar las cosas. Aaah, pero siempre hay gente buena onda en la vida y el asunto ya está casi casi resuelto.
No obstante, no es de esto de lo que yo iba a hablar en este post, pero estoy seguro que comprenderán mi mal humor y perdonarán mi digresión. Hoy fue la última clase formal que tuve con mis alumnos del colegio y estoy algo noqueado aún.
Sé que salvo referencias indirectas, no he hablado mucho del asunto en este pequeño lugar, pero ha sido uno de los pilares que le dieron vida al año. Es complejo comentar todo lo que significaron esos jóvenes en mi vida. Han sido mi primer curso completo y no los olvidaré. Obviamente, el comienzo estuvo marcado por mi inseguridad y su casi forzada necesidad de adaptarse a un profesor topo y además, bien distinto a su antecesor.
Hubo momentos re complicados, en que poco faltó para que desistiera, pero hubo también momentos ricos, en que la simple comprensión de un contenido por parte de alguno de ellos, le daba calor a mi día y me hacía olvidar todo lo malo que hubiese. Incluso muchas veces comentamos con algunos colegas, lo poderosos que son los alumnos y el grado de influencia que su estado de ánimo tiene en nuestros días. Fue un curso complejo, pero mentiría si dijera que no me ayudó en muchos aspectos. Es rico poder decir hoy, que soy capaz de acercarme (no sé si llegar algún día) a entender ciertas cosas propias de su búsqueda, de su proceso natural de encontrarse. Tuve que pasar por varios porrazos para darme cuenta de que no eran yo en versión 2009 y que tenían otras necesidades y otros intereses.
No olvidaré sus pedidos, y trataré de aplicarlos en los futuros cursos. Sé que me equivoqué en mil cosas, pero intenté hacerlo lo mejor que pude, pensando siempre en que podían, en que no les hace mal creer en su capacidad, en que si quieren, pueden llegar hasta donde se propongan.
El colegio donde trabajo encarna un proyecto educativo diferente, centrado en el respeto, la tolerancia y el crecimiento desde nuestras propias fortalezas. Sentí que me dieron el espacio para hacerlo, para crecer y aprender desde lo que me gusta. Me encantaría que alguna vez, ellos también comprendieran que con errores incluidos, eran esos los ideales que intentamos inculcarles.
Espero no romper el lazo con los más cercanos y quizá incluso acercarme a aquellos que la condición de profesor mantuvo apartados. Sé que les va a hacer bien un cambio y también sé que yo he aprendido, crecido y adquirido herramientas para atreverme a más. Nada, una vez más siento que el lenguaje me queda chico y no logro reproducir lo que me sucede. Ni si quiera cuando nos tomábamos la foto, pude decir algo lo suficientemente coherente. Gracias es lo que puedo decir, por ahora.
Sobre la canción de más abajo, simplemente me gusta y no sé bien qué otra razón poner para justificarla, porque decir más, sería, otra vez, caer en lo que se dice siempre.
¡Nos vemos a la otra!
http://www.youtube.com/watch?v=pW-Njfe6zcg
No obstante, no es de esto de lo que yo iba a hablar en este post, pero estoy seguro que comprenderán mi mal humor y perdonarán mi digresión. Hoy fue la última clase formal que tuve con mis alumnos del colegio y estoy algo noqueado aún.
Sé que salvo referencias indirectas, no he hablado mucho del asunto en este pequeño lugar, pero ha sido uno de los pilares que le dieron vida al año. Es complejo comentar todo lo que significaron esos jóvenes en mi vida. Han sido mi primer curso completo y no los olvidaré. Obviamente, el comienzo estuvo marcado por mi inseguridad y su casi forzada necesidad de adaptarse a un profesor topo y además, bien distinto a su antecesor.
Hubo momentos re complicados, en que poco faltó para que desistiera, pero hubo también momentos ricos, en que la simple comprensión de un contenido por parte de alguno de ellos, le daba calor a mi día y me hacía olvidar todo lo malo que hubiese. Incluso muchas veces comentamos con algunos colegas, lo poderosos que son los alumnos y el grado de influencia que su estado de ánimo tiene en nuestros días. Fue un curso complejo, pero mentiría si dijera que no me ayudó en muchos aspectos. Es rico poder decir hoy, que soy capaz de acercarme (no sé si llegar algún día) a entender ciertas cosas propias de su búsqueda, de su proceso natural de encontrarse. Tuve que pasar por varios porrazos para darme cuenta de que no eran yo en versión 2009 y que tenían otras necesidades y otros intereses.
No olvidaré sus pedidos, y trataré de aplicarlos en los futuros cursos. Sé que me equivoqué en mil cosas, pero intenté hacerlo lo mejor que pude, pensando siempre en que podían, en que no les hace mal creer en su capacidad, en que si quieren, pueden llegar hasta donde se propongan.
El colegio donde trabajo encarna un proyecto educativo diferente, centrado en el respeto, la tolerancia y el crecimiento desde nuestras propias fortalezas. Sentí que me dieron el espacio para hacerlo, para crecer y aprender desde lo que me gusta. Me encantaría que alguna vez, ellos también comprendieran que con errores incluidos, eran esos los ideales que intentamos inculcarles.
Espero no romper el lazo con los más cercanos y quizá incluso acercarme a aquellos que la condición de profesor mantuvo apartados. Sé que les va a hacer bien un cambio y también sé que yo he aprendido, crecido y adquirido herramientas para atreverme a más. Nada, una vez más siento que el lenguaje me queda chico y no logro reproducir lo que me sucede. Ni si quiera cuando nos tomábamos la foto, pude decir algo lo suficientemente coherente. Gracias es lo que puedo decir, por ahora.
Sobre la canción de más abajo, simplemente me gusta y no sé bien qué otra razón poner para justificarla, porque decir más, sería, otra vez, caer en lo que se dice siempre.
¡Nos vemos a la otra!
http://www.youtube.com/watch?v=pW-Njfe6zcg
domingo, 15 de noviembre de 2009
coros en el bosque
Es bien típico que cuando hemos comido algo rico, esperamos un buen rato para que el sabor que nos quedó persista y no se tiña con otros, más desagradables.
Esto resume un poco mi estado actual. Comenzaré por el principio, para que no se diga que soy descontextualizado.
A la mitad de este año, un compañero de coro, onda como mi padre en esto de cantar y un gran amigo, me comentó que se estaba organizando un viaje a Argentina, para participar en el encuentro “Coros en el bosque”. Qué me dijeron a mí. Acepté enseguida la idea y aunque lo veía lejano, comencé a juntar mis chauchas para lo que se viniera. Los demás, trabajaron como hormigas y para cuando llegó el momento de sacar los pasajes, la cosa tenía aún tintes irreales.
“ves, no hay plazo que no se cumpla” me dijo mi amigo mientras caminábamos hacia mi primer vuelo en avión, con mil nervios por mi parte y su generosa compañía por otra.
Es rarísimo explicar la sensación que me produjo el despegue. Lo único que sé es que mis dos compañeros de aventuras ayudaron muchíisimo a que los nervios pasaran. No fue nada de terrible, finalmente, pero la novedad lo hacía todo mucho más intenso. La comida, la programación para distraerse durante el viaje, todo era muy choro y nuevo para mí. Por eso, incluso el aterrizaje, con el golpazo que nos dimos, resultó divertido, gracias a los chistes de mis dos amigos, respecto de las clases que probablemente habría reprobado el capitán.
Nos movimos mucho para por fin llegar a destino, pero bien que valió la pena el bus, las caminadas y el calor húmedo de Buenos aires. Oooohh, Pinamar. Si yo hubiese sabido lo que me iba a encontrar, me habría preparado psicológicamente. Es un pueblo hermoso, con playas, bosque, gente agradable y un aire de tranquilidad maravillosamente necesario para mí en este tiempo.
Llegamos de madrugada y nos conquistó de inmediato la amabilidad tremenda de la gente del hotel, que nos recibió antes de la hora, con una sonrisa y buenos deseos. La habitación era increíble y mis dos amigos y yo quedamos instalados de lo más cómodos, con vista al mar “rizado” como insistía en llamarlo uno de ellos.
Ese fue nuestro centro de operaciones y desde allí salíamos los siete a recorrer, comer helados y cosas ricas y a participar en el evento que, finalmente, nos había traído hasta allá. Cómo nos reímos, queridos lectores, de todo hacíamos chistes, incluso de cosas que no puedo escribir aquí, pero es que entre “El chico, el perro y el autito” nos la pasamos en grande. Fue increíble compartir con ellos; yo me sentí ultra cómodo y espero que ellos también lo hayan sentido. Mucha buena onda, mucho compañerismo y cero sustos de los que aparecen siempre cuando se convive un ratito con un topo como yo. ¡Si hasta se dio la cosa para hacerme una que otra broma!
El evento:
Esto de los encuentros siempre está asociado con conocer gente nueva, eventuales romances, y cosas por el estilo. Esto fue muchísimo más, aunque sin romances, creo. Compartir con gente que está en la misma parada de uno, a la que no le parece raro dedicarse al canto coral, es realmente refrescante.
El maestro, increíble, con una voz preciosa y unas dinámicas que utilizaba para enseñar, que ojalá nunca se me olviden, para poder aplicarlas algún día en mis clases. Los demás coreutas fueron muy amables, principalmente un director de un coro Bonaerense que nos grabó las canciones, pues como íbamos de oyentes, no tuvimos tiempo de aprenderlas con anticipación. Gracias a él, logramos enganchar en el alemán, el inglés y recordar los matices del tango, piezas que finalmente interpretamos.
Así, asistimos a conciertos cada noche y cerramos con una presentación espectacular, donde cantamos las obras que aparecen abajo.
Es complejo escribir en tan poco espacio todo lo que hicimos, pero la experiencia fue realmente espectacular. Yo necesitaba un momento así, porque el año se hacía pesado y había que renovar energías. Nada, sólo decir que ojalá podamos volver a ese encuentro, que ojalá volvamos a viajar, porque aunque “De lo bueno poco” también hay que repetir lo bueno.
Un abrazo enorme para quienes leen esto, ánimo que queda poco ya y nos veremos a la otra
Aaahh, aquí les dejo los links en youtube de las canciones que interpretamos, gentileza de los mismos organizadores del evento.
http://www.youtube.com/watch?v=A8pE6M8f_xk
http://www.youtube.com/watch?v=xvb7HQGa28s
http://www.youtube.com/watch?v=EIgNQ_eTWJI
Esto resume un poco mi estado actual. Comenzaré por el principio, para que no se diga que soy descontextualizado.
A la mitad de este año, un compañero de coro, onda como mi padre en esto de cantar y un gran amigo, me comentó que se estaba organizando un viaje a Argentina, para participar en el encuentro “Coros en el bosque”. Qué me dijeron a mí. Acepté enseguida la idea y aunque lo veía lejano, comencé a juntar mis chauchas para lo que se viniera. Los demás, trabajaron como hormigas y para cuando llegó el momento de sacar los pasajes, la cosa tenía aún tintes irreales.
“ves, no hay plazo que no se cumpla” me dijo mi amigo mientras caminábamos hacia mi primer vuelo en avión, con mil nervios por mi parte y su generosa compañía por otra.
Es rarísimo explicar la sensación que me produjo el despegue. Lo único que sé es que mis dos compañeros de aventuras ayudaron muchíisimo a que los nervios pasaran. No fue nada de terrible, finalmente, pero la novedad lo hacía todo mucho más intenso. La comida, la programación para distraerse durante el viaje, todo era muy choro y nuevo para mí. Por eso, incluso el aterrizaje, con el golpazo que nos dimos, resultó divertido, gracias a los chistes de mis dos amigos, respecto de las clases que probablemente habría reprobado el capitán.
Nos movimos mucho para por fin llegar a destino, pero bien que valió la pena el bus, las caminadas y el calor húmedo de Buenos aires. Oooohh, Pinamar. Si yo hubiese sabido lo que me iba a encontrar, me habría preparado psicológicamente. Es un pueblo hermoso, con playas, bosque, gente agradable y un aire de tranquilidad maravillosamente necesario para mí en este tiempo.
Llegamos de madrugada y nos conquistó de inmediato la amabilidad tremenda de la gente del hotel, que nos recibió antes de la hora, con una sonrisa y buenos deseos. La habitación era increíble y mis dos amigos y yo quedamos instalados de lo más cómodos, con vista al mar “rizado” como insistía en llamarlo uno de ellos.
Ese fue nuestro centro de operaciones y desde allí salíamos los siete a recorrer, comer helados y cosas ricas y a participar en el evento que, finalmente, nos había traído hasta allá. Cómo nos reímos, queridos lectores, de todo hacíamos chistes, incluso de cosas que no puedo escribir aquí, pero es que entre “El chico, el perro y el autito” nos la pasamos en grande. Fue increíble compartir con ellos; yo me sentí ultra cómodo y espero que ellos también lo hayan sentido. Mucha buena onda, mucho compañerismo y cero sustos de los que aparecen siempre cuando se convive un ratito con un topo como yo. ¡Si hasta se dio la cosa para hacerme una que otra broma!
El evento:
Esto de los encuentros siempre está asociado con conocer gente nueva, eventuales romances, y cosas por el estilo. Esto fue muchísimo más, aunque sin romances, creo. Compartir con gente que está en la misma parada de uno, a la que no le parece raro dedicarse al canto coral, es realmente refrescante.
El maestro, increíble, con una voz preciosa y unas dinámicas que utilizaba para enseñar, que ojalá nunca se me olviden, para poder aplicarlas algún día en mis clases. Los demás coreutas fueron muy amables, principalmente un director de un coro Bonaerense que nos grabó las canciones, pues como íbamos de oyentes, no tuvimos tiempo de aprenderlas con anticipación. Gracias a él, logramos enganchar en el alemán, el inglés y recordar los matices del tango, piezas que finalmente interpretamos.
Así, asistimos a conciertos cada noche y cerramos con una presentación espectacular, donde cantamos las obras que aparecen abajo.
Es complejo escribir en tan poco espacio todo lo que hicimos, pero la experiencia fue realmente espectacular. Yo necesitaba un momento así, porque el año se hacía pesado y había que renovar energías. Nada, sólo decir que ojalá podamos volver a ese encuentro, que ojalá volvamos a viajar, porque aunque “De lo bueno poco” también hay que repetir lo bueno.
Un abrazo enorme para quienes leen esto, ánimo que queda poco ya y nos veremos a la otra
Aaahh, aquí les dejo los links en youtube de las canciones que interpretamos, gentileza de los mismos organizadores del evento.
http://www.youtube.com/watch?v=A8pE6M8f_xk
http://www.youtube.com/watch?v=xvb7HQGa28s
http://www.youtube.com/watch?v=EIgNQ_eTWJI
lunes, 26 de octubre de 2009
Apoyos, muchachos
He dejado de escribir por estos días, pero ganas no me han faltado.
En este post, sin embargo, no me extenderé sobre mi vida, mis conflictos o desafíos personales.
Escribo para contarles que mañana, martes 27 de octubre de 2009, se realizará la colecta en beneficio de La corporación de grabaciones para ciegos. Esta institución cumple la labor de grabar en formato audible literatura para las personas ciegas.
El servicio que realizan se cimenta en el voluntariado y al tratarse de una organización no del todo gubernamental, se sostiene en su mayor parte, gracias a las donaciones de particulares.
Es difícil abarcar todo lo que nos genera su existencia, pues no sólo trata de acercarnos a la literatura; brinda además capacitaciones en computación e inglés y se constituye como un centro en el que las personas ciegas podemos compartir e interactuar, con el fin de desarrollar en nosotros autonomía, colaboración mutua y un sentido de inclusión en la sociedad actual.
Es un espacio cálido, donde se transparenta el sentido vocacional de las personas que allí trabajan. Creen en nosotros, apoyan nuestras iniciativas y están allí para escuchar cuando hace falta.
Quisiera hacer extensivo el llamado de la corporación, con el fin de que podamos compartir su labor y ayudar a que ésta continúe. Mañana muchos saldremos a las calles a recolectar los aportes ciudadanos, por lo que nada, si ven a los muchachos, toda la ayuda será bienvenida.
Obviamente, esta situación puntual no es el único modo de ayudar. La corporación está en constante necesidad de voluntarios que quieran leer en voz alta para otros, ya sea desde su casa o con los mismos usuarios.
En fin. Siempre es posible ayudar y la lectura hecha con cariño es un excelente modo de hacerlo, sin perjuicio de que las lucas sean también ultra bien recibidas.
Bueno, espero que sea un día fructífero para los que saldremos, que se logre lo que se necesita y a ustedes, les dejo el link para que se interioricen sobre el trabajo de la Corporación.
Un abrazo grande.
www.ciegos.cl
En este post, sin embargo, no me extenderé sobre mi vida, mis conflictos o desafíos personales.
Escribo para contarles que mañana, martes 27 de octubre de 2009, se realizará la colecta en beneficio de La corporación de grabaciones para ciegos. Esta institución cumple la labor de grabar en formato audible literatura para las personas ciegas.
El servicio que realizan se cimenta en el voluntariado y al tratarse de una organización no del todo gubernamental, se sostiene en su mayor parte, gracias a las donaciones de particulares.
Es difícil abarcar todo lo que nos genera su existencia, pues no sólo trata de acercarnos a la literatura; brinda además capacitaciones en computación e inglés y se constituye como un centro en el que las personas ciegas podemos compartir e interactuar, con el fin de desarrollar en nosotros autonomía, colaboración mutua y un sentido de inclusión en la sociedad actual.
Es un espacio cálido, donde se transparenta el sentido vocacional de las personas que allí trabajan. Creen en nosotros, apoyan nuestras iniciativas y están allí para escuchar cuando hace falta.
Quisiera hacer extensivo el llamado de la corporación, con el fin de que podamos compartir su labor y ayudar a que ésta continúe. Mañana muchos saldremos a las calles a recolectar los aportes ciudadanos, por lo que nada, si ven a los muchachos, toda la ayuda será bienvenida.
Obviamente, esta situación puntual no es el único modo de ayudar. La corporación está en constante necesidad de voluntarios que quieran leer en voz alta para otros, ya sea desde su casa o con los mismos usuarios.
En fin. Siempre es posible ayudar y la lectura hecha con cariño es un excelente modo de hacerlo, sin perjuicio de que las lucas sean también ultra bien recibidas.
Bueno, espero que sea un día fructífero para los que saldremos, que se logre lo que se necesita y a ustedes, les dejo el link para que se interioricen sobre el trabajo de la Corporación.
Un abrazo grande.
www.ciegos.cl
sábado, 3 de octubre de 2009
Manos generosas
En algún momento de mi vida, me obsesioné con tus manos. No sé bien por qué, pero las veía en las manos de otros y me las imaginaba grandes y fuertes. Eran momentos extraños, de preguntas y definiciones, de lágrimas que resbalaban por certezas. Entre todo eso, tus manos estaban y aunque tenía que verlas cerradas, casi en puños hostiles, se me aparecían abiertas, en una invitación muda para acercarme, esperanzándome con descubrir unos brazos igualmente generosos.
Pasaron esos tiempos y tus manos nunca se fueron. Desaparecieron en el trajín, para forjar destinos, para ofrecer proyectos que parecen opacos ante los signos de nuestros días. No sé cuantos decidieron recibirlos, pero sí sé que aún cuando estoy cierto del rechazo que debiste ver en muchos, sigues mostrando esas manos, llenas de los mismos proyectos, ma´s agrios que dulces, en apariencia, pero llenos de amor.
Tomé mi propio proyecto, con la ilusión viva de no alejarme del que tus mismas manos forjaron para mí al principio y hoy, abrumado por las dudas, he vuelto a acercarme. Nunca me he ido, como seguramente sabes, pero hoy ya no son tus manos las que veo.
Tus hombros han pasado a ocupar ese lugar, porque todo pesa, como pudiste notar cuando decidiste venir a darte una vuelta. Hoy son tus hombros los que reclaman mi atención, pues también tuviste que plegarte al lenguaje y sembrar esperanzas, crear realidad, y apoyado en esa certeza es que contemplo tus hombros, con una suerte de insano anhelo.
Reclamo tus hombros, porque los míos son frágiles, reclamo tus hombros, porque no sé llevar bien aquello con lo que me equipaste desde el principio. Reclamo tus hombros, porque mi propio egoísmo me hace incapaz de encontrar la forma de llevar con tu estilo las cosas que me abruman a diario y me atrevo a pedirlos, sabiendo perfectamente lo bajo de mi pedido.
Sé que al reclamar tus hombros me traiciono y doy traspiés en la racionalidad a la que tanto me aferro, pero al mismo tiempo, sé que también estás en esa racionalidad. Siempre estás y no te vas, nunca te vas y en la pena que surge por la noche, en ese manual de incomunicación que he empezado a construir también estás.
Quizá de verdad no te reclamo nada, sólo doy fe de tu presencia y declaro mi necesidad. Quédate, porque no es fácil, quédate, porque finalmente eres lo único que no pasa. Quédate, si quieres, porque definitivamente puedes.
http://www.youtube.com/watch?v=0u0EH6pTvrU
Pasaron esos tiempos y tus manos nunca se fueron. Desaparecieron en el trajín, para forjar destinos, para ofrecer proyectos que parecen opacos ante los signos de nuestros días. No sé cuantos decidieron recibirlos, pero sí sé que aún cuando estoy cierto del rechazo que debiste ver en muchos, sigues mostrando esas manos, llenas de los mismos proyectos, ma´s agrios que dulces, en apariencia, pero llenos de amor.
Tomé mi propio proyecto, con la ilusión viva de no alejarme del que tus mismas manos forjaron para mí al principio y hoy, abrumado por las dudas, he vuelto a acercarme. Nunca me he ido, como seguramente sabes, pero hoy ya no son tus manos las que veo.
Tus hombros han pasado a ocupar ese lugar, porque todo pesa, como pudiste notar cuando decidiste venir a darte una vuelta. Hoy son tus hombros los que reclaman mi atención, pues también tuviste que plegarte al lenguaje y sembrar esperanzas, crear realidad, y apoyado en esa certeza es que contemplo tus hombros, con una suerte de insano anhelo.
Reclamo tus hombros, porque los míos son frágiles, reclamo tus hombros, porque no sé llevar bien aquello con lo que me equipaste desde el principio. Reclamo tus hombros, porque mi propio egoísmo me hace incapaz de encontrar la forma de llevar con tu estilo las cosas que me abruman a diario y me atrevo a pedirlos, sabiendo perfectamente lo bajo de mi pedido.
Sé que al reclamar tus hombros me traiciono y doy traspiés en la racionalidad a la que tanto me aferro, pero al mismo tiempo, sé que también estás en esa racionalidad. Siempre estás y no te vas, nunca te vas y en la pena que surge por la noche, en ese manual de incomunicación que he empezado a construir también estás.
Quizá de verdad no te reclamo nada, sólo doy fe de tu presencia y declaro mi necesidad. Quédate, porque no es fácil, quédate, porque finalmente eres lo único que no pasa. Quédate, si quieres, porque definitivamente puedes.
http://www.youtube.com/watch?v=0u0EH6pTvrU
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Fiestas patrias
El otro día conversábamos con una amiga sobre qué fiesta del año nos gustaba más. Ella se inclinó por el dieciocho y yo por la navidad. Intentó convencerme utilizando la felicidad que parece irradiar la gente, la comida rica y los volantines. Algo me hizo pensar, pero hoy que tuve mis primeras empanadas dieciocheras, mi primera junta en fonda con amigos profes y las primeras ansiedades por que no me fueran a sacar a bailar cueca, le encuentro un gustillo simpático a las festividades nacionales. Creo que algo tiene que ver el hecho de estar participando también en el coro para el bicentenario, pues hasta le he encontrado mucho más sentido a nuestro himno y sin caer en demasiadas afectaciones, me parece bello y muy muy poco valorado.
Hay claramente cosas que no me gustan de estas fiestas, pero quiero obviarlas hoy, porque la cosa no ha andado nada de bien por estos lados y quisiera que fueran fiestas lindas.
Había pensado en escribir cosas sobre la música chilena, la tierra y todo aquello, pero no sé. Creo, realmente, que es una nueva oportunidad para disfrutar con las personas que queremos, independientemente de la comida o el trago. Es un regalo para abrazar mucho, decir que se quiere, sin necesidad de estar borrachos. Yo por mi parte, trataré de detenerme un poco en las letras de las canciones chilenas que escuche y buscaré esa felicidad de la que tanto habló mi compañera ese día.
Espero que lo pasen increíble, que si no se hacen trascendentes estas fechas en sus vidas, por lo menos descansen y coman rico. De paso, aprovecho de invitarlos a “La fonda del nueve” organizada por amigos. Será los días 17, 18 y 19 y el valor de la entrada es de mil pesos, con derecho a una empanada y un bebestible a elección. De siete a tres de la mañana será la juerga diaria y espero que les vaya increíble. Se encuentra en Gran avenida, Parroquia San Antonio María Claret, justo en lo que antes era el quinder del colegio Claretiano.
Por mi parte, después de esta publicidad, me despido, dejándolos con dos canciones chilenas que me gustan muchísimo cortesía de youtube y de gente chora. Para comentarlas, serían necesarios posts individuales. Escúchenlas y léanlas según se encuentren.
Un abrazo enorme, hoy con más fuerza para los que pasan estas fiestas lejos, cuando quisieran estar en Chile.
http://www.youtube.com/watch?v=-QMTJS-CRBQ
http://www.youtube.com/watch?v=GRmre8ggkcY
Hay claramente cosas que no me gustan de estas fiestas, pero quiero obviarlas hoy, porque la cosa no ha andado nada de bien por estos lados y quisiera que fueran fiestas lindas.
Había pensado en escribir cosas sobre la música chilena, la tierra y todo aquello, pero no sé. Creo, realmente, que es una nueva oportunidad para disfrutar con las personas que queremos, independientemente de la comida o el trago. Es un regalo para abrazar mucho, decir que se quiere, sin necesidad de estar borrachos. Yo por mi parte, trataré de detenerme un poco en las letras de las canciones chilenas que escuche y buscaré esa felicidad de la que tanto habló mi compañera ese día.
Espero que lo pasen increíble, que si no se hacen trascendentes estas fechas en sus vidas, por lo menos descansen y coman rico. De paso, aprovecho de invitarlos a “La fonda del nueve” organizada por amigos. Será los días 17, 18 y 19 y el valor de la entrada es de mil pesos, con derecho a una empanada y un bebestible a elección. De siete a tres de la mañana será la juerga diaria y espero que les vaya increíble. Se encuentra en Gran avenida, Parroquia San Antonio María Claret, justo en lo que antes era el quinder del colegio Claretiano.
Por mi parte, después de esta publicidad, me despido, dejándolos con dos canciones chilenas que me gustan muchísimo cortesía de youtube y de gente chora. Para comentarlas, serían necesarios posts individuales. Escúchenlas y léanlas según se encuentren.
Un abrazo enorme, hoy con más fuerza para los que pasan estas fiestas lejos, cuando quisieran estar en Chile.
http://www.youtube.com/watch?v=-QMTJS-CRBQ
http://www.youtube.com/watch?v=GRmre8ggkcY
martes, 8 de septiembre de 2009
De presentaciones y un poema ajeno
He dicho varias veces cuando me preguntan por qué estoy en tantos coros si tengo mil cosas que hacer, que cantar me hace bien, que cantar es una de las formas como elimino la mala onda o el cansancio y me repongo para seguir. Casi nunca lo digo, pero creo además, que cantar es una forma de ofrecerse a otros, de la misma manera como lo haría un bailarín, pues mientras el pintor ofrece y se ofrece en una pintura, o lo hace el escritor o poeta por medio de sus escritos, quien canta se entrega en una canción, haciéndola suya, para entregarla como en un beso. Creo que es una forma viva de entrega, un modo de darse para hacer vivir en otro, porque la voz tiene esa intimidad pura que comulga con el cuerpo y con la música de instrumentos, aunque ella misma se vale, muchas veces.
Hoy tuvimos presentación con el coro José Miguel Carrera, coro comunal del que formo parte hace algo más de un año.
Trabajamos todo el año para ello y no sé cómo fue a olvidárseme promocionar la instancia, pero bueh… prometo que no volverá a pasar.
Estuvo excelente. Compartimos escenario con dos coros muy buenos. Uno era el coro de la Contraloría general de la república, coro muy afiatado que interpretó música renacentista y un poco de jazz. El otro coro se llama Génesis y realmente me hizo vibrar. Sentí mucha onda entre ellos, mucho carisma.
Yo venía ya nervioso desde la mañana, porque a decir verdad, me he sentido algo agobiado con la cantidad de cosas que estoy haciendo, pero cuando se hizo real la orden de animar el evento que nos impartieron a una amiga y a mí, todo se puso color de hormiga. “Tú eres actor así que improvisa”. Esas palabritas me pusieron peor, pero surtieron el efecto adecuado, porque nos pusimos serios y salió bastante bien. Ni yo hablé más de la cuenta ni ella se equivocó. Por cierto, una excelente partner. Fuimos los primeros y afortunadamente la cuerda en que estoy es “a toda raja” y pudimos sortear bien el sueco, atrapar la cueca, darle la justa emoción a Victor Jara y “ponerle pino” al Spiritual. Quedé conforme y aunque soy bien inexperto para evaluar música, creo que lo hicimos bastante bien, así que vaya un abrazo tremendo a mis compañeros y también a nuestro director.
La cosa sucedió cuando bajamos para escuchar a los otros coros. Diré para justificarme, que ando un poco sensiblón por estos días. Imagino que es el cansancio y alguna que otra cosilla sin importancia. No obstante, cuando anunciaron la versión coral del famosísimo poema de Mario Benedeti, ya interpretado por Sandra Mihanovich y Celeste Carballo, todo se me agolpó en el pecho y tuve que hacer muchos esfuerzos para controlarme.
Es que “Te quiero” siempre me ha gustado, pero esta vez, escucharlo interpretado en una versión coral, me hizo pensar muchas cosas, porque no sé si era la fuerza del grupo, la solista, la letra o todo, pero cada palabra adquirió un sentido en ese momento, aunque no necesariamente en un sentido analógico. Mi compañera tuvo que palmearme la espalda y no pude menos que sentirme un poco ridículo después. Me llegó muchísimo, y aunque no tengo la versión que ellos interpretaron, quiero compartir con ustedes el poema y la versión más conocida, porque es hermosa también y desborda sentimiento.
Eso sería. Espero estar pronto por acá, de momento un abrazo enorme para todos los que se pasan a dar una vuelta.
Te quiero
Mario Benedeti.
Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.
Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
http://www.youtube.com/watch?v=JzbUwtkw0wA
Para más poesía del autor:
http://www.avantel.net/~eoropesa/html/poesia/mbenedetti1.html
Hoy tuvimos presentación con el coro José Miguel Carrera, coro comunal del que formo parte hace algo más de un año.
Trabajamos todo el año para ello y no sé cómo fue a olvidárseme promocionar la instancia, pero bueh… prometo que no volverá a pasar.
Estuvo excelente. Compartimos escenario con dos coros muy buenos. Uno era el coro de la Contraloría general de la república, coro muy afiatado que interpretó música renacentista y un poco de jazz. El otro coro se llama Génesis y realmente me hizo vibrar. Sentí mucha onda entre ellos, mucho carisma.
Yo venía ya nervioso desde la mañana, porque a decir verdad, me he sentido algo agobiado con la cantidad de cosas que estoy haciendo, pero cuando se hizo real la orden de animar el evento que nos impartieron a una amiga y a mí, todo se puso color de hormiga. “Tú eres actor así que improvisa”. Esas palabritas me pusieron peor, pero surtieron el efecto adecuado, porque nos pusimos serios y salió bastante bien. Ni yo hablé más de la cuenta ni ella se equivocó. Por cierto, una excelente partner. Fuimos los primeros y afortunadamente la cuerda en que estoy es “a toda raja” y pudimos sortear bien el sueco, atrapar la cueca, darle la justa emoción a Victor Jara y “ponerle pino” al Spiritual. Quedé conforme y aunque soy bien inexperto para evaluar música, creo que lo hicimos bastante bien, así que vaya un abrazo tremendo a mis compañeros y también a nuestro director.
La cosa sucedió cuando bajamos para escuchar a los otros coros. Diré para justificarme, que ando un poco sensiblón por estos días. Imagino que es el cansancio y alguna que otra cosilla sin importancia. No obstante, cuando anunciaron la versión coral del famosísimo poema de Mario Benedeti, ya interpretado por Sandra Mihanovich y Celeste Carballo, todo se me agolpó en el pecho y tuve que hacer muchos esfuerzos para controlarme.
Es que “Te quiero” siempre me ha gustado, pero esta vez, escucharlo interpretado en una versión coral, me hizo pensar muchas cosas, porque no sé si era la fuerza del grupo, la solista, la letra o todo, pero cada palabra adquirió un sentido en ese momento, aunque no necesariamente en un sentido analógico. Mi compañera tuvo que palmearme la espalda y no pude menos que sentirme un poco ridículo después. Me llegó muchísimo, y aunque no tengo la versión que ellos interpretaron, quiero compartir con ustedes el poema y la versión más conocida, porque es hermosa también y desborda sentimiento.
Eso sería. Espero estar pronto por acá, de momento un abrazo enorme para todos los que se pasan a dar una vuelta.
Te quiero
Mario Benedeti.
Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.
Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
http://www.youtube.com/watch?v=JzbUwtkw0wA
Para más poesía del autor:
http://www.avantel.net/~eoropesa/html/poesia/mbenedetti1.html
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