Estoy tirado en mi cama, con el cuerpo pidiendo descanso a gritos y con un poco de fiebre. Sin embargo, mientras trato de estornudar, pienso en lo estupendo de este día y me pongo más feliz aún, y no es por la fiebre.
Hace ya algún tiempo, mi amiga del taller de Braille y yo recibimos una hermosa propuesta para llevar nuestro proyecto a educadores del sistema, en el marco de un curso dictado en un postítulo sobre Aprendizaje en la UC. Aceptamos, claro, pero nunca imaginamos que sería una experiencia tan desafiante, tan potente en el diálogo y análisis y por encima de eso, nunca nos imaginamos que sería un tema tan considerado por nuestros profesores.
En las tres horas que duró la clase, pudimos intercambiar experiencias y discutir en lo concreto y abstracto el tema de las necesidades educativas especiales. Pudimos además, deconstruir prejuicios, cuestionar políticas gubernamentales y reflotar algo del amor por el oficio, por muy cuestionado que esté hoy por hoy.
Estoy muy agradecido por la oportunidad que se nos brindó, porque aún cuando estamos ciertos de lo complejo que es abordar desde la realidad este tema, creemos que el hecho de levantar un análisis a conciencia y discutir de verdad, implica un giro en la conceptualización del asunto, en vías de generar una sensibilización en cadena, para terminar en una mejora de las prácticas educativas con estos niños.
“La diversidad es lo natural” decía una persona y tiene toda la razón y esta mera frase sintetiza más o menos lo que pensamos y por lo que luchamos.
¡Gracias y ánimo profesores!
Por otro lado, después de clases me escapé con una colega a un lugar de café y donuts. Una experiencia muy agradable que me hizo pensar en lo importante de contar con un buen equipo de colegas que apoye en el ejercicio de la profesión. Gracias por la conversa, por la paciencia y por todo en realidad. Y para no seguir delirando, me iré a dormir.
Por cierto, nos hemos reencontrado con un viejo amigo de colegio, lo que me alegra mucho. Ojalá podamos conversar de la vida y retomar.
Nos vemos a la otra.
jueves, 2 de abril de 2009
lunes, 30 de marzo de 2009
palabra
Creo firmemente en la palabra y en todo ese rollo de que con ella se puede construir realidad, dar existencia; creo en ese poder liberador que sólo la palabra posee y que se nos otorgó como magnífico don en el principio; creo que con sus matices se puede mover el mundo, engendrar proyectos, buscar ideas y sofocar los malos días, pero sobre todo, creo en sus límites. Creo en la prisión que constituye para la palabra una canción, un beso, una puesta de sol o una sonrisa afectuosa. Eso la hace más grande, porque en su necesidad llama al cuerpo, a los gestos y se despliega en una boca, en una pluma diestra que la pueda moldear con cuidado, pero sabedora desde siempre que no alcanzará esa esencia tan suya, pero tan lejana.
Hoy traté de explicarte, de decirte a otro, pero no pude. No pude, porque me di cuenta de que al tratar de darle existencia a mi ideal, mi película si quieres, ésta se resistió a ser creada, a recibir la vida que le entregaría el ser dicha. No sé por qué eso me produjo tristeza, quizá, porque me doy cuenta de que me estoy protegiendo, de que al protegerme, quizá lo hago incluso más real.
Digamos que estoy un poco confundido, pero no dejo de agradecer que ese … no quiera aparecer, porque entonces, ya no habrá vuelta atrás.
Hoy traté de explicarte, de decirte a otro, pero no pude. No pude, porque me di cuenta de que al tratar de darle existencia a mi ideal, mi película si quieres, ésta se resistió a ser creada, a recibir la vida que le entregaría el ser dicha. No sé por qué eso me produjo tristeza, quizá, porque me doy cuenta de que me estoy protegiendo, de que al protegerme, quizá lo hago incluso más real.
Digamos que estoy un poco confundido, pero no dejo de agradecer que ese … no quiera aparecer, porque entonces, ya no habrá vuelta atrás.
viernes, 27 de marzo de 2009
Abril
Abril tiene un sonido como de agua que corre, como de lluvia o de río pequeño. Siento que se aproxima su fluir y esa idea me llena de nostalgia. Cuesta estar quieto cuando esperas un cambio, cuando quisieras que ese fluir se llevara ciertas cosas y te trajera otras. Mientras lo siento llegar, me duelo de mi estado actual, de la lata constante, de la inseguridad puta que me sobreviene por las noches y de la angustia y vulnerabilidad que he aprendido a esconder ahí bien lejos, donde no la vea nadie. Siento que me he vuelto triste, un poco amargoso también y me rebelo contra eso. Quisiera no temerle a ese fluir, quisiera poder refrescarme con él, animarme con él y su fuerza vital, pero es que duele darse cuenta de que echas de menos un abrazo, que necesitas un momento de complicidad natural, o simplemente, que necesitas algo.
Unas gotas de abril necesito, que entibien esta existencialidad fría, con el calor de lo nuevo, de la seguridad y el motivo, porque hoy yace frío en un lugar que no alcanzo y no encuentro formas para hacerlo.
Eres optimista siempre, dicen algunos, pero otros dicen con más acierto que no sé expresar lo que me pasa, que nunca digo nada, y es que tenía refugios, pero ahora están rotos, quizá como yo mismo en cierto modo.
Si llegas, Abril, que sepas mi temor, pero sabe también de mi anhelo, porque hay cosas que limpiar, para volver a construir. Ven y acompáñame, para ver si le damos una vuelta a esta trágica idea.
Llueve en el sur, me dice una amiga. Seguro será que vienes despacio, abril. Avanza hacia acá, pero hazlo despacio, para que no se me olvide que te esperaba y pases por mi lado sin que te vea, mientras corrijo pruebas, peleo con la gente y sufro como un cobarde. Sopla despacio y escucha, pero sólo un rato, no sea que te convenza con mi verborrea de cualquier estupidez, llévame por ahí y conversemos sobre lo que ahora pienso y me cuentes también algo, que me haga reír y me recuerde que no todo está tan mal y que siempre se puede repensar e intentarlo otra vez.
Unas gotas de abril necesito, que entibien esta existencialidad fría, con el calor de lo nuevo, de la seguridad y el motivo, porque hoy yace frío en un lugar que no alcanzo y no encuentro formas para hacerlo.
Eres optimista siempre, dicen algunos, pero otros dicen con más acierto que no sé expresar lo que me pasa, que nunca digo nada, y es que tenía refugios, pero ahora están rotos, quizá como yo mismo en cierto modo.
Si llegas, Abril, que sepas mi temor, pero sabe también de mi anhelo, porque hay cosas que limpiar, para volver a construir. Ven y acompáñame, para ver si le damos una vuelta a esta trágica idea.
Llueve en el sur, me dice una amiga. Seguro será que vienes despacio, abril. Avanza hacia acá, pero hazlo despacio, para que no se me olvide que te esperaba y pases por mi lado sin que te vea, mientras corrijo pruebas, peleo con la gente y sufro como un cobarde. Sopla despacio y escucha, pero sólo un rato, no sea que te convenza con mi verborrea de cualquier estupidez, llévame por ahí y conversemos sobre lo que ahora pienso y me cuentes también algo, que me haga reír y me recuerde que no todo está tan mal y que siempre se puede repensar e intentarlo otra vez.
lunes, 23 de marzo de 2009
un gordo sinsentido
Hoy nuevamente he podido avanzar en el escrito aquel y eso me pone bastante feliz. No sé, esto de volver a las pistas me ha hecho bien, porque al margen de lo bueno o malo que salga, lo disfruto mucho. De igual forma, hoy he vuelto a contar cuentos y no sé… es un placer estupendo ese. Creo que salió bastante decente, aunque de pronto se me escapaban los personajes que estaba actuando.
No obstante, eso no es lo que más ha hecho sentido en mi día. ¡Dios mío, qué gordo estoy! Esa fue la frase que solté a la mitad de la noche y claro, prendió todo el mundo y se pusieron a comentar mi estado físico. La cuestión es que decidí ponerme a dieta, al menos discursivamente, veamos qué pasa. Destaco, obviamente, a riesgo de no ser creído, que es por una cuestión de salud.
Abrazos para todos. Nos veremos a la otra, en un post menos… hem…. ¿Post moderno?
No obstante, eso no es lo que más ha hecho sentido en mi día. ¡Dios mío, qué gordo estoy! Esa fue la frase que solté a la mitad de la noche y claro, prendió todo el mundo y se pusieron a comentar mi estado físico. La cuestión es que decidí ponerme a dieta, al menos discursivamente, veamos qué pasa. Destaco, obviamente, a riesgo de no ser creído, que es por una cuestión de salud.
Abrazos para todos. Nos veremos a la otra, en un post menos… hem…. ¿Post moderno?
sábado, 21 de marzo de 2009
"Bienvenido al brujismo"
Ayer fue un día bastante intenso, principalmente porque hice mi primera incursión en prácticas educativas hasta hora vilipendiadas acérrimamente por mí. Expulsé a un alumno de clases y al margen de que no me arrepienta ni un poco de ello, no puedo dejar de reprocharme y de pensar que es un paso hacia un camino que no quiero, que es una medida tan absurda como retrógrada. Creo que efectivamente puede dar resultado, en tanto se logre girar la máqina hacia la dirección que buscamos quienes tenemos el encargo de formar, pero me dolió hacerlo. Intenté mostrarle después que ser rebelde sin causa y sermoneado por las autoridades en forma constante no es ningún motivo para sentirse orgulloso; que ser líder en un grupo humano implica una responsabilidad; que no era “A la personal” y que lo necesitaba para construir juntos el camino, pero no me atrevo a cifrar mis esperanzas en la conversación, porque yo también fui chico y aunque recuerdo esas conversaciones con cariño, no puedo dar fe de cambios inmediatos.
“Bienvenido al brujismo” me dijeron, “A veces hay que hacerlo” me dijeron y para mi tranquilidad, quiero dar crédito a la experiencia de las personas que llevan más años de circo. No quiero que forme parte de mi impronta pedagógica bajo ningún punto de vista y supongo que me quedan vueltas que darle. De momento, creo que fue lo mejor, al margen del costo transitorio que tenga en mi persona, porque a fin de cuentas, ellos son los verdaderamente importantes, pero necesitan agentes formadores y no amigos buena onda.
Después, casi al final del día, me junté con mi grupo de siempre. Fue un momento grato y pudimos comentar sobre el inicio de nuestros procesos, compartir penas y reírnos un rato. No sé, no quiero caer en afectaciones demasiado extremas, pero estos tipos son buena gente y se les quiere, necesita y considera en la vida de este tipo que ahora escribe y que no siempre sabe como expresarlo.
En fin, se viene otro finde y ojalá sea bueno. Abrazos para todos.
“Bienvenido al brujismo” me dijeron, “A veces hay que hacerlo” me dijeron y para mi tranquilidad, quiero dar crédito a la experiencia de las personas que llevan más años de circo. No quiero que forme parte de mi impronta pedagógica bajo ningún punto de vista y supongo que me quedan vueltas que darle. De momento, creo que fue lo mejor, al margen del costo transitorio que tenga en mi persona, porque a fin de cuentas, ellos son los verdaderamente importantes, pero necesitan agentes formadores y no amigos buena onda.
Después, casi al final del día, me junté con mi grupo de siempre. Fue un momento grato y pudimos comentar sobre el inicio de nuestros procesos, compartir penas y reírnos un rato. No sé, no quiero caer en afectaciones demasiado extremas, pero estos tipos son buena gente y se les quiere, necesita y considera en la vida de este tipo que ahora escribe y que no siempre sabe como expresarlo.
En fin, se viene otro finde y ojalá sea bueno. Abrazos para todos.
miércoles, 18 de marzo de 2009
cuestionado, pero no.
Resistí bien el primer asalto, pero no sé si alegrarme o entristecerme por ello, pues la necesidad siempre está y bueh… es grandeza asumirla. El problema es que uno es pequeño y se destruye frente a esa verdad.
Hoy he sido evaluado en mi quehacer laboral y fue una experiencia bastante desagradable. No sé bien qué parte de ello me entristece, porque yo mismo había estado pidiéndolo. Creo que es mi ego golpeado y traicionado el que se queja como un ratoncito con la pata aplastada. Digamos que no fue tan distinto como ha sido siempre, pero, no sé, duele un poco que se confirme el temor de que no va a funcionar y que el amor se te va a buena parte también.
En estricto rigor, el asunto no es tan serio, pero mi condición de ansioso y ultra ultra autoexigente me tiene medio de malas. Creo que lo tomaré como un ejercicio de mesura y control y estaré diciéndome constantemente, “Remus, si tiene que pasar, pues va a pasar” a ver si a fuerza de repetirlo, me lo creo.
Hoy he sido evaluado en mi quehacer laboral y fue una experiencia bastante desagradable. No sé bien qué parte de ello me entristece, porque yo mismo había estado pidiéndolo. Creo que es mi ego golpeado y traicionado el que se queja como un ratoncito con la pata aplastada. Digamos que no fue tan distinto como ha sido siempre, pero, no sé, duele un poco que se confirme el temor de que no va a funcionar y que el amor se te va a buena parte también.
En estricto rigor, el asunto no es tan serio, pero mi condición de ansioso y ultra ultra autoexigente me tiene medio de malas. Creo que lo tomaré como un ejercicio de mesura y control y estaré diciéndome constantemente, “Remus, si tiene que pasar, pues va a pasar” a ver si a fuerza de repetirlo, me lo creo.
martes, 17 de marzo de 2009
Persiguiendo palabras
Estoy sentado frente al computador, la tele transmite una mierda de videos de accidentes y sudo muchísimo. Ignoro por qué, pero este estado de quietud culpable pone en mi cabeza libros existencialistas y cosas más o menos deprimentes. Acabo de comer, estoy ultra pajero y no quiero hacer nada.
Sin embargo, me acuerdo de ayer… después de tontear un rato en la u, luego de haber terminado mis planificaciones, me largué solo a la salita de estudios y me puse a escribir. Mucho té frío antes, Secrets leters y las palabras fluían como las notas altas y afinadas de ese Japonés. Un momento grato, acompañado de la cálida conversa virtual de un amigo. No siempre funciona y de hecho, la mayor parte de ocasiones que dedico a escribir, tengo que cazar palabras, masticarlas, y cachar si encajan, meterlas por ahí y por allá hasta formar la masa que quiero.
Demonios, no quiero hacer nada y tengo calor… tengo susto de que mi tranquilidad artificial se desmorone otra vez, pero ya veremos. Quizá postee a la noche para dejar constancia de evolución.
Sin embargo, me acuerdo de ayer… después de tontear un rato en la u, luego de haber terminado mis planificaciones, me largué solo a la salita de estudios y me puse a escribir. Mucho té frío antes, Secrets leters y las palabras fluían como las notas altas y afinadas de ese Japonés. Un momento grato, acompañado de la cálida conversa virtual de un amigo. No siempre funciona y de hecho, la mayor parte de ocasiones que dedico a escribir, tengo que cazar palabras, masticarlas, y cachar si encajan, meterlas por ahí y por allá hasta formar la masa que quiero.
Demonios, no quiero hacer nada y tengo calor… tengo susto de que mi tranquilidad artificial se desmorone otra vez, pero ya veremos. Quizá postee a la noche para dejar constancia de evolución.
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